LA DIASPORA DEL FUTBOL VENEZOLANO

Mattew Bello Garrido @mbellog

En estos tiempos que corren en los que, por múltiples y bien conocidas razones, casi dos millones de venezolanos nos ha tocado dejar nuestro país en busca de mejores condiciones de vida, el mundo del deporte y en particular, el fútbol, no podía ser excepción.

El futbolista venezolano, esa especie tan atípica de atleta que hasta hace no mas de 15 años atrás era vilipendiado en el campo de juego, en la mesa y en la calle, hoy se ha ganado el respeto a punta de éxitos colectivos e individuales, bien potenciados también por la globalización informativa.

Alain Baroja encabeza el reciente exodo de futbolistas criollos

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De esta forma, los talentos empezaron a verse con calidad de exportación y no como la excepción dentro un proceso natural por el cual todos los países con tradición futbolística han ya pasado, algunos con mas éxitos que otros, pero con estructuras consolidadas.

A día de hoy la cantidad de futbolistas criollos regados por todo el mundo es considerable, sobretodo si destacamos que nuestro universo de jugadores no es tan fértil como el del resto de Suramericana. Actualmente hasta jugadores de equipos «chicos», en los que es difícil mostrarse a nivel internacional, salen del país a probar suerte y así Ligas de Europa, Asia y América cuentan cada vez mas con «potenciales vinotintos», quienes buscan conocer nuevas experiencias, incrementar su nivel de fútbol y, por supuesto, mejorar su economía y calidad de vida.

Este ultimo punto nos remite al inicio de esta columna, porque el éxodo del que formamos parte obligó también a los futbolistas a abrirse camino fuera del territorio. Esto desde lo deportivo por supuesto que es ganancia, aún y cuando los contratos o las ligas donde juegan -en buena parte de los casos-, no sean las mas competitivas, aunque representan un salto de calidad con respecto a las condiciones que lamentablemente sigue presentando nuestra liga.

Impagos, malos campos, viajes incómodos, cuestionable arbitraje, nivel regular de juego, entre otros, son causales para que un jugador no se lo piense dos veces para convertirse en #VenEx, así sea en categorías menores a la Primera de Venezuela.

Vale destacar que los resultados en muchos de los casos no son óptimos, pues las experiencias no son fructíferas y los jugadores terminan retornando al país, tal como pasa con otros tantos compatriotas en otros ámbitos.

Para mejorar estos «intercambios» futbolísticos, también es importante crecer desde lo gerencial y «agencial», pues no es un secreto que los agentes FIFA de Venezuela requieren ser mas y sobretodo MEJORES, para no dedicarse solo a poner jugadores fuera con la simple excusa de vender, sino con el motivo de incrementar el nivel de sus representados.

El fútbol, como en la vida de tantos inmigrantes venezolanos por el mundo, pasa factura para lo bueno y lo malo, por lo que optimizar todo el proceso y sincerar sus condiciones es lo que dará verdaderos beneficios a largo plazo. De momentos ni son tantos ni en grandes equipos, pero es el paso necesario para tratar de «igualarnos» en términos de mercado con países de larga tradición como Argentina, Uruguay o hasta Colombia y Perú. Hasta la próxima.

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